miércoles, 3 de agosto de 2011

Es tiempo de pedir... ¡Tienes que pedir!

¿Qué pasaría si descubres que Dios pensaba enviarte veintitrés bendiciones específicas en el día de hoy, y apenas recibiste una? ¿Cuál supones que haya podido ser el motivo de ello?
Hay un relato acerca de un tal señor Pérez, que muere y llega al cielo. Pedro le espera en la puerta para hacer un recorrido. El cielo es un lugar bastante sorprendente, pero en medio de las deslumbrantes vistas, el señor Pérez nota un edificio de aspecto extraño, algo parecido a una enorme bodega. Cuando Pérez pide ver el interior, Pedro vacila:
-Bueno, en realidad usted no va a querer ver lo que hay allí- le dice al recién llegado. 
 Pero el señor Pérez no se puede aguantar sin saber el secreto. ¿Qué podría estar esperándome allí?, se pregunta. Así que siguió discutiendo hasta que su guía le llevó allí.
Cuando Pedro abre la puerta, el señor Pérez casi le golpea en su prisa por entrar. Lo que él ve es fila tras fila de estantes, desde el piso hasta el techo, atestados de cajas blancas atadas con cintas rojas.
-Todas estas cajas tienen un nombre escrito- musita el señor Pérez en voz alta. Luego se dirige a Pedro y le dice: ¿habrá una para mí?
-Por supuesto- dice Pedro. Después, intenta que el señor Pérez salga de ahí. Pero el señor Pérez se resiste y se lanza hacia el pasillo "P". Hay solo 640 mil millones de Pérez en el cielo, así que no le lleva mucho encontrar su caja. Pedro le alcanza justo cuando está quitando el lazo rojo de su caja y hace saltar la tapa. Al mirar su interior, el señor Pérez lo reconoce al instante, y deja escapar un suspiro como los que Pedro suele oír muchas veces.
Porque allí en la caja blanca del señor Pérez, estaban todas las bendiciones que el Señor quiso darle mientras estaba en la tierra, pero el señor Pérez nunca las pidió.
¡No pierdas la idea principal en esta historia! "Si no tienen lo que desean es porque no se lo piden a Dios", dice la Biblia (Santiago 4:2). " Pedid, y se os dará... ¿Qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le piden pan, le dará una piedra... pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?" (Mateo 7:7,9,11, énfasis del autor).
Mira, incluso no habiendo límite para la bondad de Dios, si tú no le pediste una bendición ayer, no conseguiste todo lo que Él quería darte.
Esta es la trampa: si no pides las bendiciones del Señor, perderás las otras que te llegarán solo pidiendo. Las bendiciones de Dios en nuestra vida están limitadas solo por nosotros, no por sus recursos, poder o disposición para dar.
Si tú dudas de que Dios pueda ser así de generoso, quizá tengas que conocer todavía al Dios verdadero.... ¡La Naturaleza de Dios es bendecir
Tomado de:
          B. Wilkinson, La Oración de Jabes para jóvenes, 2002(pags. 39-41), Editorial Unilit, Miami,   Florida.
 
 
 
 
 

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